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domingo, 22 de noviembre de 2009

Jamás famosos


Almost Famous es una película que reúne muchas cosas que me gustan. En primer lugar es media casi pseudo biográfica, lo que le da cierto potencial de una historia "posible", cuestión que siempre se agradece. En segundo lugar, tiene personajes increíbles y situaciones dignas de ellos, como lo de la piscina, la canción en el bus, lo del avión, etc etc etc. En tercer lugar, hay una banda de rock. Cuarto, está llena de referencias a hechos reales y leyendas urbanas del universo del Rock and Roll y la música en general, lo que, como sabrán, me interesa de sobre manera. Como lo de "Soy un dios dorado", que según los rumores fue una frase de Robert Plant, mientras miraba desde un balcón la muchedumbre agolpada a las afueras de su hotel. Además, está basada en la mejor época del siglo pasado. Y claro... la música.

Por eso la sonrisa me duró días cuando la Pili me dijo que Russell Hammond le recordaba a mí. No sé a qué se habrá referido, pero debe ser uno de mis personajes favoritos en el universo cinematográfico. Así que gracias Pili, me alegraste un día, o varios.

Esta es para ti.

La canción es Tiny Dancer de Elton John y sale en la película.

martes, 3 de noviembre de 2009

Pensamientos al aire y a todo ritmo

Ocho y media de la mañana de un día de semana como cualquier otro. Me siento en el último asiento de la micro y aprieto Play...

Release- Pearl Jam: "Si alguna vez hiciera una película y tuviera que filmar una escena en que amanece, esto sonaría de fondo".

Listen up- Noel Gallagher: "No me importa estar solo... repite, no me importa estar solo".

Black- Pearl Jam: "Es una de esas que siempre se escucha como por primera vez".

Valley of the low sun- Jackob Dylan: "Tengo que copiar este disco porque lo prometí y porque todo el mundo debería tenerlo".

Panic- The Stills: "Siempre gasto más de lo que tengo, en todo sentido. Pánicoooooo !!!".

Dinosaurs- The Stills: "Los dinosaurios no tenían bolsas plásticas ni aerosoles y se extingieron igual. Supongo que es parte del plan y punto".

Even Flow- Pearl Jam: "Hay que ensayar, lástima que no me de para esta".

Don´t let me be misunderstood- The Animals: "Yo prefiero que no me entiendan, o que lo hagan sin decir nada".

Man called sun- The Verve: "Conozco varios soles de invierno".

Where the geese go- The Verve: "Algún día tendré un ganzo. Dicen que son buenos guardianes"

The story of bo diddley- The Animals: "Bo Diddley era un grande, por algo le decían "The Originator", estoy seguro que murió hace poco".

Lucky Man- The Verve: "No hay hombres con suerte y con fuego en el pelo. Pregúntenle a Michael Jackson".

The butterfly collector- Paul Weller: "Hay una versión de Weller de Instant Karma de Lennon que es notable".

The importance of being idle- Oasis: "Liam debe saber un secreto demasiado terrible de Noel como para que lo haya dejado cantar en Oasis".

What am i living for- The Animals: "Aceptar que hay gente que no te quiere es una necesidad inminente".

Make it till monday- The Verve: "Cada viernes pienso si llegaré hasta el lunes, jajaja. En serio".

On your own- The Verve: "Otra de mis favoritas".

Rearviewmirror- Pearl Jam: "Claro... mirando para atrás las cosas se ven más claras... siempre".

Never wanna see you cry- The Verve: "Todas las lágrimas tienen la profundidad del mismísimo mar y la esencia fugaz de un pequeño charco condenado por el naciente sol".

Play. Aquí me bajo...


martes, 1 de septiembre de 2009

Cielos Grises

Tengo pésima memoria y aún peores recuerdos. He tratado de analizarlo y no puedo más que llegar, una y otra vez, a la conclusión que menos me gusta. ¿Cómo es posible que la mayoría de las cosas que hago, digo, escucho y prometo me resulten tan intrascendentes que no quede ni rastro de ellas en mi memoria? Y no es una recriminación moral, porque si olvido las cosas es por algo. Probablemente porque lo que hice, dije, escuché o prometí nunca fue en serio.

Mi preocupación es técnica: la inspiración me llega y por más que aletee y trate de agarrarla con fuerza, se va, se desvanece, se pierde entre mis estrechos y recónditos pasillos mentales, sólo para volver a atacarme después, nuevamente desarmado y sin previo aviso. ¡Qué infinidad de canciones, reef’s, coros, y melodías que se fueron por la cañería de la ducha o se perdieron entre la toalla y el primer calcetín! ¡Cuántas rumas de entradas para este blog se esfumaron entre el camino a casa y algún lugar de la ciudad!

Pero vamos a lo concreto. Ideé una serie de mecanismos (bastante básicos) que funcionan como extensiones de memoria, más conocidos como grabadoras, pizarras, libretas, lápices y últimamente el celular. Escribo un mensaje de texto con la información que quiero cuidar (usualmente letras de canciones de la cuales no sé el nombre) y lo guardo como borrador. Obviamente, olvido que lo guardé y pasan siglos antes que lo recuerde, los vea y busque lo que quiero.

Hace unos días salí a fumarme un cigarro a la puerta de la casa con el Ipod y un cuaderno para repasar unas ideas de mi tesis y porque mi pieza está a dos cajetillas de oler igual que un bar de mala muerte y debido a las pocas ideas me dio por revisar el celular. Tres mensajes guardados, uno familiar y dos que no recordaba. El primero era: La noche/me hace al volver/enloquecer, la letra de una canción de Adamo que quería sacar en la guitarra para cantarle a mi madre. El segundo decía “Wilco” y la cosa comenzaba a ponerse misteriosa. La noche siguiente me enteraría que Wilco era una banda que me había recomendado un amigo y que está re interesante por lo demás.

Pero el tercero me dejó absorto. No recordaba haberlo escrito yo y no tengo idea que hace en mis mensajes guardados como borradores. En ese momento el sol se escondía y los arreboles salían al baile. De pronto, las nubes cubrieron todo y un viento intermitente se llevaba las cenizas de mi segundo cigarro y sacudía las ramas. Sentado en la escala pensé que ese era mi momento favorito del día y en mis orejas sonaba Grey Skies de The Verve cuando comencé a pensar en la teoría del caos, el orden tras desorden aparente. El mensaje decía: Quiero hablar contigo, como dices tú, algún día.

Estoy convencido de que mi vida es un musical, y por ende, más que acompañante, la música es la historia. Debido a esto, cuando algo está sonando y me llama la atención, es señal de que algo va a pasar y créanme que lo he comprobado. Es como si el universo te diera pequeñas señales de que a veces gira entorno a ti. Como el día en que mi tío dejó este aburrido mundo y escuché cinco veces, en lugares distintos, Starman de Bowie. O como ese otro día triste, cuando encontré la que es, probablemente, una de mis canciones favoritas. O como esos otros días, no tan especiales, en los que notas que la canción que suena es la misma de la que conversabas ayer, sin poder acordarte de ni una sola nota.

No tengo cómo saber en qué circunstancias llegó ese mensaje a mis borradores, ni si lo escribí yo o no. Recuerdo que una vez me pidieron el celular y me dejaron otro mensaje de forma intencional en los borradores para que lo leyera después, pero no recuerdo qué decía ni quién fue. Pero creo que no necesito saberlo, sólo así se puede seguir confiando en el universo y su bello desastre, y como dice el mensaje/señal, algún día tendré esa conversación.

domingo, 9 de agosto de 2009

Vecinos/Súbditos

Hoy, leyendo a otros blogeros mucho más interesantes y dedicados que yo, llegué a la conclusión de que me gustaría tener vecinos. Es decir, los tengo, por todos lados, pero no molestan, ni siquiera hacen ruido, y eso me consterna.

Al costado izquierdo de mi casa viven alrededor de ocho personas y las veo tarde, mal y nunca. Al frente hay una familia de cinco, con niños y mascotas, pero sus apariciones callejeras son esporádicas y breves. Del otro costado es aún peor, ya que el mayor contacto que tengo con ellos (no sé cuantos son, ni sus nombres o edades) son los objetos que dejan sobre mi techo, como volantines, pelotas, botellas plásticas u otros juguetes, por los que deduzco, de una manera bastante arqueológica, que hay pequeños y que juegan a veces, empecinados, según mi experiencia, en que nadie los vea.

Y no es que necesite un saludo o una conversación intrascendente de parte de ellos, pues tengo suficiente con tener que saludar e inventar alguna pregunta que en realidad no me interesa cuando me encuentro con alguien medianamente conocido en algún otro lado. Lo que les pido es ruido y tiene que ver con que su silencio me ha puesto quisquilloso con mis propias expresiones auditivas.

Tengo el monopolio de lo que se escucha en esta cuadra. Abro mi ventana, subo el volumen, aprieto shuffle. Soy el culpable de una dictadura y no me gusta y lo que es peor, a nadie perece importarle, lo que hace de mi acto una cuestión sin sentido. Es como cuando juego fútbol. Mientras mejor sea el rival, más me divierto, aunque nos vayamos con una derrota categórica. Pero aquí no hay feedback, no hay contrincante, no existe el héroe ni el antagonista y si esto fuera una novela, sería un bodrio.

Y es que uno se cuelga de una ilusión, como si las películas se basaran en cómo fueron las cosas, cuando en realidad lo hacen en cómo nos gustaría que fuesen. Me gustaría que sonara mi timbre un día y alguien me pidiera un CD o me preguntara por el nombre o el artista de una canción que sonó ayer, a eso de las siete, cuando todavía quedaba algún atisbo de luz, justo antes de que se prendieran los focos de la calle. O levantarme un día y escuchar algo nuevo y prometedor, que me haga ir por ese timbre. O por último algo de Ana Gabriel o Arjona, para que abrir la ventana y subir el volumen cobre algún sentido, porque sería genial ver cómo se las arregla el nicaragüense fome para callar la guitarra de Clapton o un grito de Plant.

Hoy es domingo y sigo sentado en la soledad de mi trono de tirano, esperando un digno rival, mientras mis súbditos escuchan, les guste o no, el unplugged de Alice In Chains.


martes, 7 de julio de 2009

Un Consejo Teledirigido

Escuchar estupideces puede causar serias deformaciones físicas y mentales
....y bueno, el sol también!